Saturday, May 10, 2014
El sentimiento que tengo ahora mismo entre la parte superior de mi estómago y donde termina mi cuello es un nudo. Podría expulsarlo vía dos maneras pero ninguna de ellas me parece bien. Una no es correcta, es el circulo vicioso, y otra no sirve para nada.
La mejor solución es inspirar y expirar.
Pero dos segundos después... sube otra vez la sensación.
No es que le eche de menos.
Mentira. El pensar en ello ha hecho querer sentir sus manos por unos segundos. Pero a la vez se que aquellas cosas que antes no me importaban ahora ya son irritantes. Su delgadez chirría. Lo que está roto lo está. Así que no se si las manos que quiero sentir son auquellas que me erizaban la piel. Solo eso.
Ella me ha dicho ''la vida no es como en las películas, hija''. Eso yo lo tenía muy asumido. Tanto que ya no lloro en las películas de amor. Pero.
Pienso atrás y nos veo como uno. Y no entiendo. No lo entiendo. No me cabe en la cabeza. Que de eso a la muerte. A cero. A la non-existencia.
En realidad creo que me gusta autoflagelarme con la música que me recuerda a aquella iglesia.'
Escribirle ha sido una excusa para poder cabrearme conmigo misma y ver que si, que ella tenía razón, y que él era un cabrón.
Puto. Puto amor. Puta locura que nos envenena a todos, que nos aterra a todos, que nos ciega a todos, que nos rompe a todos, que nos jode por delante y por detrás y se convierte en enfermedad.
Si te digo la verdad, tú, a quien quiera que esté escribiendo, a la mujer que me ha vendido el capuccino doble, todo esto me está dando fuerza para estar cabreada. Rabia para morder a alguien.
Si el gimnasio estuviera abierto, me iría a correr. Si hubiera algo que pudiese machacar, lo haría.
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